Sin masas no hay paraíso
- 5 may 2015
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Al menos 200 000 personas manifestaron el Primero de Mayo en contra del gobierno, de las cuales la mitad se concentró en Quito. El gobierno, de su parte puso toda la carne en el asador para obtener, dice el presidente Correa, 60 000 manifestantes en la capital, la mayoría acarreada desde las provincias, beneficiarios de los programas sociales del gobierno, y desde las oficinas públicas.
Cuando al marcha arrancó, encabezada por los dirigentes sindicales e indígenas, con los brazos entrelazados, era las nueve y media de la mañana. Un dato nuevo es que los anillos de seguridad de los dirigentes estuvieron conformados por los excombatientes del Cenepa, léase militares en servicio pasivo que son héroes de la guerra de 1995 y que asistieron enternado, vestidos marcialmente, y con sus condecoraciones cruzándoles el pecho.

La cabeza de la marcha va por el parque La Alameda en la mañana del Primero de Mayo. El Colectivo Unitario Nacional agrupa a 15 organizaciones nacionales.
De ahí para atrás, se fueron sumando miles de manifestantes. Desfilaron los obreros de las centrales sindicales que confoman el FUT, la Conaie, la Fetralpi y demás organizaciones clasistas. A las cuales les acompañaron delegaciones de las universidades, con la Universidad Central como la más numerosa. Una nutrida delegación de médicos, quizá unos 2000 desfilaron con mandiles y globos blancos, se manifestaron y decenas de jóvenes de los Yasunidos. Pero uno de los sectores más organizado y combativo fue el de los jubilados, que con justo derecho reclamaron por lo que llamaron los ataques al IESS y en defensa de la seguridad social.
Esta marcha estuvo también acompañada por bandas de pueblo y grupos de tamborileros que animaron el festivo ambiente. Cualquiera que se parara en una esquina, como hizo este medio de comunicación, para calcular el tamaño de la marcha, pudo constatar que por la esquina de las calles Guayaquil y Sucre, desfilaron manifestantes durante cuatro horas, los cuales llegaron a la Plaza de San Francisco y retornaron por la calle Guayaquil hacia el norte. Cuando la plaza se había llenado la primera vez a las 11 de la mañana, continuó recibiengo gente hasta la una y media de la tarde.
El testimonio de Luis Calderón y su madre se volvió viral.
El estudiante secundario denunció cómo el presidente
Correa lo habría encarado por un gesto de disconformidad.
El analista político, Decio Machado, de nacionalidad española, quien fuera asesor de Correa y del canciller Fánder Falconí en la primera etapa del gobierno, consignó en su muro de Facebook que fue "impresionante Marcha de los sindicatos y movimientos sociales independientes del 1ro de Mayo en Quito. La consigna generalizada: Fuera Correa Fuera!!. Hice el esfuerzo de acercarme a ver como estaba de gente la concentración oficialista en la Plaza de Santo Domingo: la plaza estaba también llena, aunque el espacio es más pequeño y la infraestructura de escenarios y pantallas gigantes montada a base de mucha plata ocupaba ya de por si un tercio del espacio público. Entre ambos espacios separados por apenas unas cuadras, una diferencia fundamental: el oficialismo llenó con cientos de buses traídos desde provincias y miles de funcionarios obligados a desfilar, mientras la manifestación no oficialista convocó a ciudadanas/os exclusivamente quiteños que salieron a las calles por voluntad propia. En todo caso, quedan dos preocupaciones terminada la jornada de movilizaciones: la primera se enmarca en la cada vez mayor polarización de la sociedad ecuatoriana y que apunta a un desenlace conflictivo; la segunda tiene que ver con la incapacidad de autocrítica existente en el poder. ¿Cómo es posible que el oficialismo en general y el presidente Correa en particular sigan estando tan ciegos ante el descontento cada vez mayor en el país y sigan obcecados en posicionar mensajes propagandísticos que no se ajustan a la realidad y que cada vez cree menos gente?".

La consigna más coreada por los miles de manifestantes, que además se convirtió en tendencia nacional en Twitter fue: fuera Correa fuera.
La evaluación de los dirigentes fue triunfante. Pero el propio presidente Correa se encargó de anunciar-advertir que esa misma dirigencia prepara un paro nacional del pueblo para el 20 de mayo próximo. Para el gobierno y quienes aceptaron el desafío de las calles, no hay marcha atrás. Pero el gobierno hizo un esfuerzo supremo, y quizá el último, por concentrar a miles de seguidores, mientras que los miles que salieron a protestar recién están empezando a calentar las calles del país.



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